miércoles, 21 de abril de 2010

NO SOPORTO IR A TRABAJAR EN AUTOBUS

7:45 a.m., cualquier día laborable del año, BIP-BIP, BIP-BIP(suena el despertador), en mi cabeza sólo se repite mierda, mierda y mierda otra vez, ¿por qué soy pobre?¿por qué tengo que ir a trabajar?estoy muy a gustito en la cama pero….. arriba Valentina que ya es hora.
Me levanto, pongo el té en el microondas mientras entro en el baño, dejo que se haga el té mientras me visto, cinco minutos para tomarme el té con las galletas y mi dosis de pastillas (eh! para la colitis ulcerosa, mira que sois malpensados).
Despierto al pobre yaki(mi perro) que como es un abuelete duerme profundamente y está sordo como una tapia con lo cual no me ha oído en esos múltiples paseos por la casa, le doy una vuelta algo rápida, cuando subimos en el ascensor me mira con cara de ¡y para esto me despiertas, vaya mini-vuelta de porquería, menuda vida de perro!
-y. Oye pequeñajo, no te quejes que yo voy a ir a trabajar para pagarte tu pienso, tus pastillas y el veterinario, luego dicen de la vida de perros, dormir, comer y recibir mimos.
-yaki. GUAU,GUAU … que me imagino que quiere decir(cállate petarda que no te entiendo).
-¡Buenos días! El vecino, se ha parado el ascensor y abierto la puerta de repente, una sonrisa incipiente me confirma que ha ido la conversación con mi perro.
-¡Buenos días!
Dejo al perro, le echo la bronca por dejarme mal delante del vecino y me echa una mirada como si fuera un chaval adolescente que viene a decir más o menos.
-¡Que te pires tía!, que yo me voy a subir en tu cama y a dormir hasta que vuelvas de currar cuando tendrás que sacarme otra vez.
Se perfectamente que es lo que dice mi perro con sus miradas porque todos los fines de semana veo El encantador de perros.
Terminadas ya todas mis tareas pre-laborales, me dirijo ya a la parada del autobús y es aquí cuando empiezo a estresarme.
Tengo que coger el puñetero 24 toooodos los días, yo le llamo la línea donut, de lunes a viernes y entre las 8:10 y 8:30 a.m. vienen toooodos los autobuses de dos en dos como los donuts, debe ser que los pobrecitos se aburren y necesitan viajar juntos, que se yo, esto quiere decir varias cosas, primero que si acabas de perder el bus date por fastidiada porque vas a tener que esperar mínimo un cuarto de hora y segunda y muy importante el primer autobús que venga va ir tan lleno que tendrás que darte de bofetadas con la gente para poder subir.
Llego a la parada y justo veo la culera del autobús al final de la calle, ya hay dos personas en la parada, pongo mi cara de pocos amigos que viene a decir ni se te ocurra intentar colarte, al poco van llegando usuarios de bus como yo, unos se ponen correctamente en la fila otros se hacen los despistados y hacen cola a la derecha del poste en vez de a la izquierda.
Me tenso y agudizo mis sentidos al máximo, a los 15 minutos la parada está a rebosar de gente y todos resoplando y acordándose de las familias de los autobuseros.
Viene un autobús por fin, lleno hasta los topes, ni abre la puerta.
Al minuto viene el segundo donut, hay espacio pero solo para unos pocos, una abuela (de las despistadas) con su nieta, se intenta colar delante de mí:
-y. Señora ha llegado de las últimas así que a esperar le toca, menuda jeta tiene…
-abuela. Pues deberían dejarnos pasar primero a las que vamos a llevar a los niños al colegio porque si no va a llegar tarde..
-y. Si ya y usted se cree que los que estamos aquí a estas horas nos vamos de compras ¿no? ¡pues no! la mayoría vamos a trabajar -la gente por detrás a los que se les iba a colar también me anima-eso…eso.., y yo pienso mucho ¡eso, eso! Ahora, pero antes no habías dicho ni mu.
Consigo subir al autobús, tras ir apelotonados durante cuatro paradas en las que me han pisado, empujado e inclusive creo que alguien me ha tocado el culo, el autobús se despeja así que consigo llegar a la parte trasera y veo un asiento libre(y no es un espejismo), y sin previo aviso aparece de la nada una mujer de un metro cuarenta como mucho, con acento latino que dice -¡permiso! y aposenta su trasero en MI SITIO, jolín otra vez, si es que no las ves venir.. son tan pequeñas….
Un crio de unos 13 años con una mochila enorme en su espalda pasa por mi lado y me da un golpe con ella en mi barriga, el muy ,muy…. Se debe pensar que la mochila tiene vida propia y esquiva a la gente sola, así que el tan tranquilo, -perdón,..-perdón va diciendo mientras avanza sin ningún tipo de misericordia por el pasillo dando mochilazos a diestro y siniestro por lo que no paro de oír, uy, ufff, ahhh, incluso alguien le grita:
¡chaval más cuidado con la mochila!
Finalmente llego a mi destino, más cabreada que un mono en un zoo y acordándome que cuando vuelva a casa tendré que pasar por lo mismo.
Así que NO SOPORTO IR A TRABAJAR EN AUTOBUS, ya que ir a trabajar no es algo agradable el tener que utilizar el autobús lo empeora., SI SEÑOR.
MORALEJA: la única forma de dejar de ir a trabajar en autobús es dejar de trabajar y con los tiempos que corren, AGUANTATE COMO HAGO YO.

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