Así es, una simple mortal no puede ir a comprar ropa jamás con una modelo y menos si ésta tiene 10 años menos que tú, una vez que has entrado en un centro comercial ya no hay marcha atrás,¡ me oís!; es imposible huir.
Todo comienza con una inocente llamada.
- ¿Has ido ya de rebajas, cuñaaaaaaaa? ¿quieres venir conmigo?
- Bueno vale.
Al cruzar la puerta del centro comercial ese día empiezo ya a sudar y me doy cuenta que es porque ¡Oh Dios mío! ¡en qué demonios estaba pensando cuando acepte ir de rebajas con mi cuñada(la modelo)!, pues en nada, mi cerebro se había ido de vacaciones para variar.
La primera tienda Zara, y un pensamiento se me cruzó por la cabeza,
-¡bueno aquí de vez en cuando encuentro algo que me queda más o menos bien!
-mi cuñada. mira que camisetas más monas y solo valen 3 euros, mira, mira ese vestido a cinco euros.
-yo. si la verdad es que es muy bonito (para ti claro, yo parecería una butifarra catalana) pero tan corto no es mi estilo, yo estoy un poquito mayor para ese tipo de vestido (y un muchito descompensada de figura, claro).
-m.c. vale yo me lo pillo para probármelo y esos shorts también.
-y. creo que tengo que mirar algo más, (pero que mucho más, la tallas L de camiseta escasean en rebajas y la XL ni te plantees encontrar una a esas alturas de temporada).
En un momento en que ella se dirige a los complementos empiezo a rebuscar como una loca en un montón de camisetas de tres euros, tiene que haber alguna L por diossss, oh!oh! ya está en la sección de maquillaje y como a ella no le hace falta seguro que no tarda en volver.
Y ahí voy yo esprintando por zara en busca de una talla 36 de pantalón y de una XL de camisa (creo que ya he dicho antes que estaba descompensada y vale mi culo es muy, muy, pero que muy pequeño y además no creo que sea necesario que ella conozca la talla de ropa que llevo).
-m.c. ¿ya tienes todo?, pues vamos al probador.
Hay mucha, mucha gente (claro son las rebajas ¿que te esperabas?) y cuando nos toca el turno acude a su mente una pregunta que yo nunca habría planteado.
-m.c. ¿nos metemos en el mismo probador? Si no tardaremos mucho.
-y. uff, ya sabes que tengo algo de claustrofobia, casi prefiero esperar, pasa tu primero..
Soy una persona pudorosa, vale no me importa que mis amigas me vean en bragas y sujetador y hasta podría soportar que mi hermana me viera desnuda, pero no quiero ver mi cuerpo mundano al lado de uno de 90-60-90 de pasarela, además juraría que hoy no lleva sujetador ( si mi cuñada tiene calor no se pone sujetador oye, para qué, si tiene una 95 natural y a sus 26 años la fuerza de la gravedad ni ha aparecido, a mi con una 100 y a los 26 ya te digo yo que si me apareció, ahh!!!! Así es la vida!!!
No gracias no me apetece que uno de tus pezones me apunte a la cara mientras intento quitarme la ropa destapando lo menos posible de mis carnes sueltas.
Me pruebo la camiseta y claro es una L diminuta, vamos que parezco un hooligan a punto de reventar la camiseta a causa de una tripa cervecera que ha ido creciendo con lentitud, de los pantalones prefiero no hablar, justo en el momento en que estoy luchando con la camiseta enana y no sé que he hecho para metérmela puesto que ahora no quiere salir, parece que el mundo empieza a moverse a cámara lenta.
-m. Vaa – len- tii -naaa a …….!
Oigo como una mano se acerca a la cortina de mi probador, no la veo porque estoy atrapada con la cabeza dentro de esa odiosa camiseta de 3 euros. Dios mío que no abra el probador, que no lo abra, antes he oído como la chica de al lado le gritaba a su novio que le trajera una talla más y he oído como él se la tiraba por encima hace un segundo a sí que seguro que está ahí fuera, … y con la seguridad que te da tener un cuerpo de 1,75 con proporciones perfectas mi cuñada decide abrir la cortina de mi probador sin que yo le haya dado permiso:
y.Noooooo….,
- M.c.. ¡Uyyyy! Lo siento….
Justo en ese momento conseguí sacar la cabeza de la camiseta lo cual me permitió ver un primer plano de la cara de susto que puso ese pobre chaval, seguro que habrá quedado traumatizado para el resto de su vida, y que decir tiene de mi, que no la olvidaré jamás, jamás…
Eso fue solo el principio imaginaros otras tres horas de más de lo mismo, en toooooodassss las tiendas de la cadena Inditex, en mango, Adolfo Domínguez, que se yo; añadiendo que no haces más que probarte ropa que te queda como un tiro y sin embargo a ella cualquier pingajo que tu no utilizarías ni para estar en casa le queda como un guante. Cuando volví a casa (sin comprar nada por supuesto) tenía la sensación de haber descendido a los infiernos y haber vuelto a subir a la tierra, solo quería llegar, tumbarme en mi sofá y comer algo de chocolate.
-y. Daniel…. cariño, no vuelvo a ir de compras con tu hermana.
-D... ¿por qué?.. Que raras sois la mujeres.
Yo rara, que va, la rara es tu hermana que hoy en día nadie que yo conozca consigue tener ese aspecto tan espectacular de forma natural, ella sí que es extraterrestre, en fin pero creo que un hombre no me entendería.
Así que NO SOPORTO IR A COMPRAR ROPA CON MI CUÑADA MODELO, es más no pienso ir tampoco con mis amigas puesto que todas son más jóvenes que yo, más altas, más bajas, más gordas o más flacas todas tienen la carnes mucho más prietas que yo. Y contigo hermanita tampoco que no se puede permitir que con 37 años y después de dos partos de criaturas bien hermosas de peso lleves una 38 arriba y una 38 abajo y no tengas tripa.
MORALEJA: si de verdad quieres disfrutar a la hora de comprar ropa, vete SOLA.
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